Es el mismo cielo el que nos cubre
guardando nuestros deseos,
tan íntimos, tan bellos; etéreos…
que la distancia, cruel, encubre
Es bajo las hojas de octubre
donde reposará este legado,
allá anidará aletargado
hasta que el viento lucubre
Qué injusto es saber:
que nuestros labios quedan sin beso,
¡que aún de tus ojos me embeleso!
y sin embargo ya es ayer
Qué injusto es desear
renovar nuestro destino
pintarle orlas de platino
a una obra aún sin crear
***
Ahora me absorbe la ciudad
y siendo el mismo cielo el que tu miras,
siendo el mismo cofre [por] el que suspiras
el olvido no tiene piedad.
Me alcanza:
el sabor cercano de ese café,
se emulsiona con mi deseo de escribir,
y el desarrollo extraño de mis sentimientos.
Siento:
mi corazón como late urgente,
deseoso de declarar,
tantas formas…
Formas:
que tienen que ser anónimas,
porque yo lo decido así,
porque mi alma lo reclama así,
Puede:
que me convierta en un ser peregrino,
caminando por desiertos,
llenos de secretos,
con sueños inconcretos;
que cada noche me atacan.
Sin piedad:
los recuerdos me rodean,
me dejan apresada.
En una vida moribunda,
asesinaría el pasado,
con el cuchillo del ahora,
para dejar limpio el mañana.
El tiempo:
Sí, me obsesiona el tiempo,
tan rápido, tan lento,
siempre cruel…
Me acaricia:
la esencia de ese café,
lo tomaré despacio,
- ya estará frío;
como mi hacer-
mas no como mi sentir,
que inunda todo mi espacio.
Busco un titular que alumbre este dia
que amenaza con su gris nubarrón
busco un titular que contenga tu nombre
junto con el mío y la palabra amor.
Busco una linea para poner debajo
ella y el o el y ella van a empezar
una relación tan perfecta
que parece imposible de encontrar
Y en la foto que acompaña al texto
dos caras de tontos sonreirán
tu y yo y los flashes
tu y yo y la clase
de miradas que definen la felicidad
Porque busco poder levantarme
busco la certeza de saber
que te voy a encontrar
Busco un banco en un parque urbano
bajo unos álamos bajo su tranquilidad
para poder sentarme a tu lado
y cogerte la mano con suavidad
Y decirte todas esas cosas bellas
que mi alma guarda con fervor
con temor de que se marchiten con el tiempo
victimas de un falso pudor
Y en ese parque habrá niños pequeños
con sus mamás de baja por maternidad
y tu mejilla será la pista
donde bailaran mis dedos
la dulce danza de volver a acariciar, de volver a empezar.
Busco un micrófono conectado a tu oido
donde mi boca vaya a depositar
todos los suspiros (ay) y los silencios...
que no se pueden que no se dejan plasmar
si no es sobre ti, o bajo de ti
a tu alrededor o contigo o dentro de ti.